En una olla con agua, agrega unas cáscaras de cítricos y una ramita de canela entera, solo por un rato y con la cocina ventilada. Evita hervores prolongados y nunca si hay gatos en la estancia, porque los compuestos volátiles pueden resultarles molestos. Mantén la puerta abierta, apaga al primer signo de incomodidad y prioriza siempre el aire fresco. El objetivo no es perfumar intensamente, sino crear un matiz breve y cálido, sin saturación sensorial.
Rellena pequeñas bolsas de algodón con flores secas suaves, como manzanilla o pétalos de rosa, evitando lavanda si convives con gatos sensibles. Colócalas en estantes altos de armarios, nunca en camas, cunas o rascadores. Cambia el contenido con regularidad para prevenir moho. Verifica que no desprendan polvos al ambiente. Lo importante es un toque ligero, estable y alejado del contacto directo. Si alguien estornuda más de lo habitual, retira el saquito y ventila con generosidad.
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